martes, 9 de septiembre de 2008

Manos a la Obra


Los otros días estaba tomando un café con unos amigos hablando entre otras cosas de este blog. En un momento me dicen algo así “si, muy lindo todo, las notas, los videos…pero lo difícil es ponerlo en práctica”, “…muchos temas son para empresas grandes ya constituidas”. Mientras me decía estas palabras yo empecé a pensar, por dentro mío, que tal vez sería bueno escribir algo sobre esto. Y bueno, acá estoy.
Lo primero que hice, como fanático de Internet que soy, fue poner la frase “llevar a la práctica” en el buscador Google, con la sorpresa que me salieron 10.800.000 registros. Me di cuenta que había tanta gente tratando de “poner en practica” tantos temas diferentes que me era casi imposible encontrar algo que me ayudara a escribir una nota con consejos generales. Por este motivo todo lo que expresaré a continuación es mi opinión personal, equivocada o no, de acuerdo a mis experiencias.
Yo tuve la suerte de poder ir a una facultad pública dependiente de la UNL. Digo suerte porque en ese momento no hubiera podido pagar mis estudios en una universidad privada. En una etapa muy reciente de la carrera me propuse ver si lo que estaba aprendiendo era aplicable a la realidad o no. Cada pequeña cosa que estudiaba trataba de aplicarla a la empresa donde trabajaba. Así armé mi primer organigrama, previo consenso interno dado que nos dimos cuenta que algunas cosas no estaban tan claras como pensábamos; armamos los primeros manuales de procedimientos que luego nos ayudaron a abrir 6 sucursales en 6 meses, armamos los perfiles de cada puesto; en el área donde yo estaba debatimos los procedimientos para incorporar personal y los pusimos como “política”; cuando cursé derecho laboral revisé los diferentes contratos que estábamos empleando; armamos los primeros tableros de control dejando de mirar números absolutos para empezar a ver indicadores del área; cuando informatizamos la empresa armamos los flujogramas y nos dimos cuenta que había procesos que resultaron obsoletos y que de nada serviría informatizar procesos erróneos; definimos la misión…y podría seguir enumerando un montón de cosas que hemos realizado y que realmente nos ayudaron mucho; hasta casi sin darnos cuenta.
Ahora les pregunto ¿qué fue lo que me hizo poner en práctica estas cuestiones que iba aprendiendo? Sin dudas primero fue la decisión de probar hasta donde era capaz de llegar en cada tema., de probar si dependían del tamaño de la empresa, de probarme a mí mismo y al resto de la empresa si éramos capaces de hacerlo. Les aclaro que me equivoqué muchísimas veces; “sólo el que lava los platos los rompe”; pero también aprendí que todo es corregible y mejorable; y que lo único que no se puede hacer el probar.
¿Y si no funciona?, prueben de otra manera…¿y si sigue sin funcionar? Insistan, cambien…¿y si así y todo no funciona? Bueno…siempre hay forma de volver atrás, si las cosas se hicieron consensuadas, charladas y con el apoyo de la mayoría.
No es que me quiera poner como ejemplo de este tema, porque como les dije muchas veces me equivoqué y otras tantas cosas no supe, no pude o no tuve la capacidad para llevarlas a la práctica. Soy un convencido de que esto se transforma en un hábito: escuchar, ver y aprender sobre temas y tratar de adaptarlos al negocio que estemos llevando adelante. Se genera en un círculo virtuoso.
También es verdad que tuve el apoyo necesario y la libertad suficiente para probar, hacer, equivocarme y corregir cada cosa que me proponía implementar; y lo más importante es que esto no fue un intento individual, sino que se convirtió en casi una cultura dentro de la empresa, donde muchas personas pusieron en práctica cosas que habían aprendido en diferentes ámbitos.
Con esto no quiero decir que sea fácil, sino que la primera barrera que hay que saltar está dentro de cada uno.
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1 comentario:

Anónimo dijo...

La verdad, es que comparto mucho lo expuesto y como aporte, me parece importante aclarar que los procedimientos, sistemas, etc que aprendemos en la universidad hay que adaptarlos a las necesidades y tipos de empresa, aplicando principalmente el sentido común.