
¿Te ha pasado alguna vez pensar si la decisión que estás por tomar es correcta o si el camino que está siguiendo la empresa es realmente el que habías pensado originalmente?
Si uno le preguntara cual es el objetivo que persigue la empresa a sus distintos empleados les aseguro que escucharían una diversidad de respuesta mucho mas grande de lo que se imaginan, aunque todos asegurarán que saben hacia donde se dirige. Esto no es necesariamente malo, ya que con la diversidad de ideas podrá conseguir ser más objetivo en el planteamiento.
Cuando una empresa es relativamente chica el contacto de su fundador con sus empleados es directo y diario. Pero cuando esta crece la cantidad de empleados dificulta esta relación, y deja de ser tan fluida y dinámica. Los "nuevos" que van ingresando, faltos de esta comunicación personal, pueden equivocarse en el fin que está persiguiendo la empresa, y por ende se puede naufragar en un mar de posibles misiones.
Llega el momento, y cuanto antes mejor, en el que hay que sentarse a pensar y escribir (literalmente escribir) cual es la misión de la empresa sin importar el tamaño que tenga; y no pienses que tu negocio es chico para este planteo porque es el mejor momento para planteártelo. Me parece apropiado en este punto entrar en la definición técnica: Definición de la Misión de una empresa es la razón de ser de ésta; es el propósito o motivo por el cual existe, es lo que le da sentido y nos guía para no salirse del camino. Debe responder a la pregunta ¿Cuál es mi negocio? Aunque la respuesta puede parecer muy simple y obvia, la causa más frecuente de fracaso en los negocios ha sido precisamente la falta de una respuesta adecuada.
Para poder establecer la Misión de tu empresa es entonces necesario que definas tres elementos básicos:
1-¿Cuál es la necesidad que satisfaces con tu producto o servicio?
2-¿A qué mercado o grupo de consumidores está dirigido tu producto o servicio?
3-¿De qué manera o a través de qué productos o servicios satisface tu negocio esa necesidad en ese mercado?
La definición de la Misión debe tener una orientación hacia el consumidor más que hacia el producto o servicio que ofrece el negocio. Un ejemplo puede ser el siguiente:
"El Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey es un sistema universitario que tiene como misión formar personas comprometidas con el desarrollo de su comunidad para mejorarla en lo social, en lo económico y en lo político, y que sean competitivas internacionalmente en su área de conocimiento. La misión incluye hacer investigación y extensión relevantes para el desarrollo sostenible del país."
Tarde o temprano la respuesta a la pregunta de ¿Cuál es el negocio?, puede llegar a ser obsoleta, ya que el futuro siempre es incierto y, por ello, hay que mantenerse siempre atento a la necesidad de cambiar el rumbo del negocio para no ser tomados por sorpresa. En estos casos hay que volver a replantearse la Misión y evaluar por ejemplo si cambió el segmento al que nos dirigíamos o tal vez lo ampliamos, o lo achicamos, si cambió el canal comercial utilizado o si agregamos otros, o si hemos podido incorporar o pretendemos incorporar otro atributo a nuestro producto.
Es conveniente aprovechar estos momentos de profundidad en los pensamientos para definir también los Valores con que queremos lograr esa misión. Se entiende por valores al conjunto de principios, creencias, reglas que regulan la gestión de la organización y la conducta de sus integrantes. Constituyen la filosofía institucional y el soporte de la cultura organizacional. El objetivo básico de la definición de valores corporativos es el de tener un marco de referencia que inspire y regule la vida de la organización. Por ejemplo pueden figurar:
- Orientación al cliente.
- Compromiso con los resultados.
- Sostenibilidad.
- Interés por las Personas.
- Responsabilidad Social.
- Integridad.
Es importante que los Directores y los máximos responsables de organización sean claros ejemplos de estos valores en su accionar diario, premiando su cumplimiento y penando a los que no se guíen por ellos, para no convertirlos en una simple expresión de deseos. Otra cuestión a tener en cuenta es la comunicación formal a toda la organización de la Misión y Valores, así como sus modificaciones cuando ocurran. Estas acciones le brindarán el prestigio e importancia que realmente tienen.
Luego de plantearse la misión y los valores de la empresa, llega el momento de llevarlos a la práctica. Esa misión nos debe llevar a pensar que objetivos debemos cumplir para lograla; y a su vez estos objetivos deben ser traducidos a un plan de acciones concretas, donde se identifquen el o los responsables de su seguimiento y una fecha estimada para alcanzalas. Sin dudas es un trabajo que requiere de mucho consenso y debate, pero al final nos encontraremos con un resumen escrito que debe convertirse en nuestro parámetro para saber si estamos avanzando o no en el logro de la misión.
Hay algo que muchas veces pasamos por alto: Festejar el logro de los pequeños objetivos planteados. Es importante desde el punto de vista motivacional, para la unión del equipo y hasta para automotivarse. No hay que olvidarse que los grandes objetivos cumplidos son consecuencia de un montón de pequeñas acciones.
Así que cuando duden si una decisión es correcta o no plantéense si está alineada con la misión y los valores, y verán como esas dudas tienden a desaparecer.

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