
Es fácil decir que las crisis son oportunidades, pero casi nadie nos dice cómo aprovecharlas o por lo menos cómo superarlas y no morir en el intento.
En estos días estuve leyendo muchísimas notas (al igual que muchos de uds.) sobre qué hacer y qué no hacer en medio de esta locura. La idea en esta nota es hacerles un resumen de todo lo que leí, interpreté y creo le da valor agregado al tiempo….algo que en plena crisis nos hace falta: tiempo.
Por supuesto que lo que leerán a continuación es general y no se aplica exactamente a cada empresa o negocio, por lo cual tomen lo que les sirva y descarten el resto, pero no sin antes estudiarlo.
Tener una estrategia y objetivos claros son clave en cualquier crisis, de lo contrario nos arrastrará la corriente y naufragaremos. Hay que sentarse a analizar qué hacer, cómo hacerlo, en qué tiempo, qué caminos existen para llegar a esos objetivos, elegir uno, seleccionar la información que miraremos para saber si vamos bien o no y ponernos en acción. Algunos tendrán con quien debatir estas ideas y otros sólo lo harán consigo mismos. Los que estén solos traten de juntarse con gente o amigos en quienes confíen tanto a nivel personal como profesional para hacer un intercambio de ideas. Muchas veces las mejores ideas vienen de personas que no están involucrados en la diaria con nosotros. Conclusión: podemos errar la estrategia, pero nunca dejarnos arrastrar sin saber a hacia dónde vamos.
Debemos volver a poner foco en los clientes y trabajar siempre sabiendo que “El cliente es el Rey”. Volver a pensar si estamos vendiendo lo que ellos quieren, al precio que quieren, por los canales comerciales donde compran, con la calidad percibida que ellos quieren y con la relación precio-calidad que buscan. Debemos esforzarnos por fidelizarlos y no hablo de hacerles regalitos; hablo de abrir canales de comunicación directos para escucharlos y saber qué piensan de nuestra empresa, de nuestros productos y de nuestros servicios. Hablo de más y mejor servicio. Piensen como fidelizarlos en medio de la crisis; hay mucho para leer sobre este tema.
Sacar todo lo que no genere valor agregado para el cliente. “Todo” significa analizar procesos productivos, de calidad, administrativos, comerciales, de logística, de recursos humanos (distingamos a las personas claves para la empresa o negocio y cuidémoslas). Analicemos todos los procesos y veamos cómo hacerlos más eficientes, más rápidos, con menos costos, con mayor capacidad, averigüemos si hay tecnología para mejorarlos, sus ventajas y sus desventajas. Por supuesto que las tasas de interés para comprar tecnología, máquinas o lo que fuera hoy están por las nubes y nos limitan fuertemente. Pero el proveedor de esa tecnología también necesita sobrevivir a esta crisis; también necesita vender; hablemos con él y busquemos la manera de llegar a un acuerdo personal. La clave en esta crisis es transmitir confianza.
Es el momento de innovar. Las crisis nos obligan a cambiar, pero podemos tomar dos actitudes muy diferentes: podemos rezongar por tener que cambiar o podemos transmitir a toda la empresa, negocio o comercio qué hay que cambiar y hacerlo parte de la cultura de la empresa. Algunas serán grandes cosas, otras chicas y hasta otras insignificantes. Lo que debemos hacer para innovar es aceptar las ideas diferentes. Pensar diferente y otra manera de hacer las cosas es el principio del cambio. Muchas veces pequeñas innovaciones tienen fuerte repercusiones. No pienso en dar vuelta todo, sino en estar abiertos a nuevas ideas.
Se sale vendiendo. Muchas veces en las crisis ponemos sólo el foco en ajustarnos. Comparto plenamente en ajustarse el cinturón al máximo, pero hay que tener claro que debemos guardarnos tiempo para pensar en cómo hacer para vender más, ya que de las crisis se sale vendiendo, captando nuevos consumidores, nuevos nichos de mercados, vendiendo nuevos productos y descartando otros actuales, rediseñando los productos agregándoles valor percibido por los cliente (no sólo para nosotros) o comunicando mejor el producto que ya tenemos.
Hay que actuar. Nos pasa muchas veces que en las crisis queremos tomar decisiones ideales y para eso buscamos asesorarnos por mil personas, ir a cuanta charla está en cartelera, o nos quedamos congelados por el miedo a tomar malas decisiones. Debemos encontrar el punto de equilibrio entre la una buena decisión y el tiempo en que debemos tomarla. De nada sirve tomar una decisión excelente cuando ya es tarde. Hacer, actuar, corregir, deshacer, innovar deben ser cosas de todos los días, cosas de agenda diaria pero siempre bajo el manto de la estrategia y objetivos planteados.
En estos días estuve leyendo muchísimas notas (al igual que muchos de uds.) sobre qué hacer y qué no hacer en medio de esta locura. La idea en esta nota es hacerles un resumen de todo lo que leí, interpreté y creo le da valor agregado al tiempo….algo que en plena crisis nos hace falta: tiempo.
Por supuesto que lo que leerán a continuación es general y no se aplica exactamente a cada empresa o negocio, por lo cual tomen lo que les sirva y descarten el resto, pero no sin antes estudiarlo.
Tener una estrategia y objetivos claros son clave en cualquier crisis, de lo contrario nos arrastrará la corriente y naufragaremos. Hay que sentarse a analizar qué hacer, cómo hacerlo, en qué tiempo, qué caminos existen para llegar a esos objetivos, elegir uno, seleccionar la información que miraremos para saber si vamos bien o no y ponernos en acción. Algunos tendrán con quien debatir estas ideas y otros sólo lo harán consigo mismos. Los que estén solos traten de juntarse con gente o amigos en quienes confíen tanto a nivel personal como profesional para hacer un intercambio de ideas. Muchas veces las mejores ideas vienen de personas que no están involucrados en la diaria con nosotros. Conclusión: podemos errar la estrategia, pero nunca dejarnos arrastrar sin saber a hacia dónde vamos.
Debemos volver a poner foco en los clientes y trabajar siempre sabiendo que “El cliente es el Rey”. Volver a pensar si estamos vendiendo lo que ellos quieren, al precio que quieren, por los canales comerciales donde compran, con la calidad percibida que ellos quieren y con la relación precio-calidad que buscan. Debemos esforzarnos por fidelizarlos y no hablo de hacerles regalitos; hablo de abrir canales de comunicación directos para escucharlos y saber qué piensan de nuestra empresa, de nuestros productos y de nuestros servicios. Hablo de más y mejor servicio. Piensen como fidelizarlos en medio de la crisis; hay mucho para leer sobre este tema.
Sacar todo lo que no genere valor agregado para el cliente. “Todo” significa analizar procesos productivos, de calidad, administrativos, comerciales, de logística, de recursos humanos (distingamos a las personas claves para la empresa o negocio y cuidémoslas). Analicemos todos los procesos y veamos cómo hacerlos más eficientes, más rápidos, con menos costos, con mayor capacidad, averigüemos si hay tecnología para mejorarlos, sus ventajas y sus desventajas. Por supuesto que las tasas de interés para comprar tecnología, máquinas o lo que fuera hoy están por las nubes y nos limitan fuertemente. Pero el proveedor de esa tecnología también necesita sobrevivir a esta crisis; también necesita vender; hablemos con él y busquemos la manera de llegar a un acuerdo personal. La clave en esta crisis es transmitir confianza.
Es el momento de innovar. Las crisis nos obligan a cambiar, pero podemos tomar dos actitudes muy diferentes: podemos rezongar por tener que cambiar o podemos transmitir a toda la empresa, negocio o comercio qué hay que cambiar y hacerlo parte de la cultura de la empresa. Algunas serán grandes cosas, otras chicas y hasta otras insignificantes. Lo que debemos hacer para innovar es aceptar las ideas diferentes. Pensar diferente y otra manera de hacer las cosas es el principio del cambio. Muchas veces pequeñas innovaciones tienen fuerte repercusiones. No pienso en dar vuelta todo, sino en estar abiertos a nuevas ideas.
Se sale vendiendo. Muchas veces en las crisis ponemos sólo el foco en ajustarnos. Comparto plenamente en ajustarse el cinturón al máximo, pero hay que tener claro que debemos guardarnos tiempo para pensar en cómo hacer para vender más, ya que de las crisis se sale vendiendo, captando nuevos consumidores, nuevos nichos de mercados, vendiendo nuevos productos y descartando otros actuales, rediseñando los productos agregándoles valor percibido por los cliente (no sólo para nosotros) o comunicando mejor el producto que ya tenemos.
Hay que actuar. Nos pasa muchas veces que en las crisis queremos tomar decisiones ideales y para eso buscamos asesorarnos por mil personas, ir a cuanta charla está en cartelera, o nos quedamos congelados por el miedo a tomar malas decisiones. Debemos encontrar el punto de equilibrio entre la una buena decisión y el tiempo en que debemos tomarla. De nada sirve tomar una decisión excelente cuando ya es tarde. Hacer, actuar, corregir, deshacer, innovar deben ser cosas de todos los días, cosas de agenda diaria pero siempre bajo el manto de la estrategia y objetivos planteados.

1 comentario:
Comparto que el "no hacer nada" es lo peor que se puede hacer en crisis. Pienso que es importante perderle el miedo a las crisis (no el respeto), no quedarse inmovilizado. Otro punto que considero importante es aprender de la crisis anteriores, ya que si bien, nunca son iguales hay generalidades que se repiten y nos pueden permitir anticiparnos a algunos acontecimientos.
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